Cuantas veces habré ido a una tienda de videojuegos o a la zona correspondiente en alguna gran superficie y visto la barbarie que cometen algunos padres a la hora de comprar un juego para sus hijos. La escena puede resumirse así:
-Niño coge juego de la estantería.
-Padre ignora el juego que ha cogido el niño y saca la cartera para comprar el juego.
¿Qué hay de raro en esta escena? Que el padre no ha prestado atención al título en cuestión y lo ha comprado sin más, siendo este título para mayores de edad por su contenido. Obviamente es una recomendación y puede ser que el padre conociese la calificación y contenido de este juego, algo que aun a pesar de ser posible, creo que es poco probable.
Existen juegos con alto contenido violento o incluso pornográfico y los padres lo compran a la ligera sin tener en cuenta que pueden estar poniendo en manos de sus hijos material altamente inapropiado. Aunque al contrario, también existen padres que estudian detalladamente el embalaje del juego para conocer su contenido y le explican a sus hijos que elijan otro ya que ese no es apropiado.
Todos los videojuegos en España y en muchos otros países europeos incluyen en su caja el código PEGI, una calificación que permite conocer dos datos del videojuego en cuestión: la edad mínima para la que están recomendados y el contenido inapropiado que puede tener (palabrotas, escenas de terror, violencia, sexo, drogas, discriminación y juegos de azar), todo lo que un padre necesita saber para conocer que está comprando y si es adecuado. ¿Tanto cuesta ver los gráficos que muestran este código en la caja (o pedir a un dependiente de la tienda que nos lo explique) y leer el texto en la contraportada que explica en gran parte en que consiste el juego?.
Los videojuegos no son un juguete, son otro elemento más de ocio al igual que el cine, la televisión o la literatura, y al igual que existen películas pornográficas y libros eróticos, existen juegos con esta temática; al igual que existen películas de gran contenido violento, existen juegos con este mismo contenido. En el cine no siempre se nos informa de la edad recomendada para una película, en la literatura nunca se hace y en la televisión el sistema no es siempre fiable. ¿Porqué no usamos correctamente el mejor sistema de calificación por edades que tenemos presente en Europa de una forma efectiva?, no creo que a ningún padre le agradase regalarle juegos como Doom 3 o juegos eróticos (que los hay) a sus hijos de 7 años, y es posible que sin darse cuenta lo estén haciendo por no prestar atención a que es lo que compran y a ese recuadro impreso con alto contraste en una esquina del juego con una edad escrita.
Hay juegos apropiados para niños pequeños y diseñados especialmente para ellos, pero también hay muchos otros (la mayoría) que no. Pongamos un poco de cuidado a la hora de ver que compramos, especialmente si este material va a caer en manos de un niño pequeño.

