El pasado sabado 22 de septiembre fue la Noche en Blanco, una noche en la que se pueden encontrar cosas muy raras en Madrid. Concretamente hay diferentes actuaciones, exposiciones y actividades artísticas desde las 9 de la noche hasta las 7 de la mañana, incluyendo entrada gratuita a los museos (que obviamente no están abiertos nunca por las noches, así que a lo de ser gratis se suma esto).
Las peculiaridades de esta noche comienzan pudiendo andar por en medio de la Castellana… si, esa arteria que recorre Madrid de Norte a Sur (o de Sur a Norte) y que suele ser, junto a la M30, el mejor sitio para vivir un atasco. Mientras nos acercábamos a Colón pudimos ver como, aun con la calle cortada y la gente caminando por donde siempre hay coches en sus seis carriles (más los laterales), esta gente seguía el curso de estos carriles, es decir, la gente iba caminando por su mitad derecha de la calle, sin pasar la linea continua (desde luego, dependemos mucho del coche). En Colón, luces azuladas para un espectaculo con unos instrumentos rarísimos de cuerda eléctrica y clarinetes…
El caso es que medio Madrid estaba llenando las calles del centro de la capital en mitad de una noche con algo de lluvia, sin coches y mucha cosa rara con luces por la calle… como el edificio de telefónica en la Gran Vía con todas sus luces encendidas en las ventanas, pero en un tono azul, u otro edificio iluminado de la misma manera pero variando los colores de las ventanas, que voluntarios iban cambiando a su antojo.
Pudimos entrar en un jardín con sonidos de parque de atracciones y subir a la azotea del Círculo de Bellas Artes (con una considerable cola que había en las escaleras a lo largo de varios pisos) con unas vistas del Madrid nocturno y los focos que llamaban a las zonas de esa Noche en Blanco.
No se la cantidad de cosas que había… ya que a tener todos los museos abiertos, todo tipo de cosas montadas en cada esquina o cada calle, lugares abiertos u opciones artísticas donde chicas en Cibeles se hacían una foto y chicos en Neptuno otra, para al final encontrar a su “pareja de foto” y brindar a mitad de camino donde se encontraban una alfombra rosa y otra azul… eso con Gallardón por ahi curioseando y rodeado de cámaras.
Creo que aunque no llegué a ver de lejos ni la décima parte de lo que había (a las 3 de la madrugada encontramos un escenario con una pantalla gigante y el Singstar en mitar de la calle), si que ví lo más raro que he observado en mi vida: un patio lleno de gente lanzandose ropa, y no poca precisamente, sino montañas de ropa que la gente se tiraba en una batalla o con la que se disfrazaba de forma absurda… todo ello con música electrónica de un DJ de fondo y una pantalla gigante con mensajes sobre Europa, mientras en el patio de al lado, una versión de cine al aire libre, proyectaba imágenes bastante extrañas (no ví casi nada, así que no se de que iba la cosa). Siendo las altas horas de la madrugada que eran, no sabía si ya me había dormido y tenía un sueño extraño, o si eso podía estar pasando de verdad.
En fin, todo un éxito y una noche muy curiosa que recomiendo a cualquiera si se repite, que supongo que si. No todos los días uno puede andar por mitad de las calles de la Madrid nocturna pudiendo conocer edificios y viendo cosas así de originales.
PD: También hay que mencionar que esto ha servido de excusa para que me conozcan por fin las compañeras de arquitectura de Kika (al menos algunas) y comprueben que no soy un producto de su imaginación… y ya de paso que las conozca yo, que ya era hora despues de estar tanto tiempo oyendo hablar de ellas.