Hace unos cuantos años que aproveche una colección de videojuegos realizada por un periódico para hacerme con Half-Life, un juego que me habían dejado en alguna ocasión pero aun no tenía. Esta mañana, curioseando la caja del juego, perteneciente a la colección, por lo que no era la caja típica de las tiendas, se me ocurrió meter el serial del juego en mi cuenta de Steam, a ver que pasaba. Mi sorpresa no es sólo que funcionaba (bueno, era lógico), sino que además de Half-Life, ese código me daba el Counter Strike, el Day of Defeat, el Half-Life Deathmatch, el Blue Shift, el Opossing Force, el Team Fortress Classic y el Ricochet. Toda una sorpresa muy agradable, sobre todo porque todos los juegos de la lista son auténticas maravillas, y porque no había tenido oportunidad de jugar a muchos de ellos.
Bueno, todo esto me lleva a hablar de Half-Life, un juego que revolucionó los shooters en primera persona y que es toda una muestra de como hacer las cosas bien. Un juego que terminó en 1997 (hace ya más de una década, y parece que fue ayer) una recien creada Valve, una compañía que hoy en día es tan mítica como Id Software, padres de Doom o Quake. Half-Life se adelantó a otros juegos como Unreal y llevó más alla otros como Quake II, ¿por qué? porque hasta entonces los shooters en primera persona se basaban en lo asentado por Castle of Wolfstein, Doom y otros, es decir, avanzar, conseguir llaves y disparar a todo lo que se mueva, sea lo que sea. Half-Life dotaba a este género de un mayor realismo y más profundidad, con una historia donde empezabamos sin ningún arma, empezando un día de trabajo más en la piel del científico Gordon Freeman, las pistolas, y las palancas, llegarían después.
Half-Life permitía interactuar con todo, no sólo abriamos puertas, accionábamos interruptores y nos perdíamos en ese inmenso laberinto que era Black-Mesa, rompiamos rejillas de ventilación y cajas, saltábamos de plataforma en plataforma y se introducía el elemento más importante de aquel juego, personajes que nos hablaban, ya fuesen los enemigos humanos o los científicos y miembros de seguridad del complejo, que nos ayudaban, nos daban pistas o simplemente nos contaban su vida. Esta profundidad y realismo, esta eliminación de la eterna soledad del protagonista de un shooter, es lo que hizo a Half-Life tan especial.
Pero no sólo esto hizo de Half-Life único, su apasionante trama, su gran cantidad de enemigos, originalidad en armas y dificultad hizo que triunfase rápidamente. Pero el factor clave de Half-Life y lo que más fama ha otorgado a Valve es u buen hacer a la hora de programar el juego, ya que el motor de Half-Life fue utilizado en muchos otros juegos, como Counter Strike, Day of Defeat o Team Fortress Classic, algo que se ha contagiado con su sucesor y Half-Life 2, donde su motor está siendo usado en muchisimos títulos. Este motor no sólo permitió crear muchos otros juegos, además de mods realizados por muchos aficionados, sino que nos daba un nivel visual impresionante para la época sin apenas consumir recursos, y es que en labores de optimización nadie sabe hacerlo mejor que Valve.
Sin duda todo aficionado a los shooters habrá jugado a este juego, pero no está de mal recordar a esa compañía que se esconde tras él y que sabe como hacer bien su trabajo.